EL ROCKERO INVISIBLE
Para tocar no es necesario dejar lo tuyo
A través de sus escritos, el cantautor nos lleva a conocer diferentes aspectos de su vida personal y sus más íntimos pensamientos sin censuras que a veces no se atreve a declarar.

Al llegar al lugar acordado, se apreciaba una pequeña tienda con abundantes plantas, sin imaginar que detrás de ello se encontraba un ambiente al estilo bohemio que el músico y compositor Rafael Ráez o también, más conocido como Rafo, visita con frecuencia para pensar y escribir. Una sala con dos cómodos sillones rodeados de cuadros abstractos y algunos obscenos, al lado de uno de ellos se encontraba la escultura de una lagartija colorida en la que decidió que le tomara una foto.
Después de posar con una amplia sonrisa, se puso cómodo en uno de los sillones desde donde se podía observar en el piso algunos discos y libros antiguos que él guarda en un rincón de su sala como colección porque no es amante del orden, sin embargo, está dentro de las cosas que considera por mejorar.
Solista
Así como es su momento uno de sus proyectos lo fue el ser solista, después de la separación de ‘Eutanasia’, pero a la vez en producción contando con la ayuda de Daniel Fernández y Pancho Muler. Editó su primer álbum oficial ‘Suicida de 16 y otras canciones’, siendo uno de los más influyentes de los 90. Emprendiendo de tal manera el inicio de su carrera profesional como músico y a su vez siendo marcada por el terrorismo, el motivo que hizo migrar a muchos de sus amigos, en cambio, él decide quedarse y seguir formando su futuro en Perú. “Decidí quedarme por el lenguaje particular que tiene la gente en Perú. Por ejemplo, ahora que hay vecinos venezolanos, se habrán dado cuenta que es casi como hablar otro idioma con ellos, hay algunas cosas en el lenguaje que son muy locales y no es igual el dialogar con un peruano que con un venezolano. Al nivel sensible no es lo mismo y al nivel artístico tampoco, así que diría que fue sobre todo la protección de un lenguaje que a mí me agrada. Una mezcla rara de criollo, quechua, inglés y castellano”.
Pensó que el estilo de sus composiciones tendría que variar si se iba fuera del Perú, no dudó y optó por quedarse e imponer suyo en su país natal ya que en otros países el mensaje que quisiera dar no llegaría con claridad al público. “Dicen que a uno no le debe importar si lo entienden o no, que te debe importar un bledo y que debes seguir para adelante. Pero yo soy un comunicador, si no me esfuerzo para que la gente me entienda entonces sencillamente me dedico a otras cosas”.
Gravedad de la vida
En nuestro día a día corremos el riesgo de que cualquier cosa nos podría pasar, a veces en lo económico no se tiene la dicha de estar al alcance de todo pero con el pasar del tiempo eso puede cambiar rotundamente y tener el poder vivir con algunos lujos. Lo mismo sucede con casa cosa de nosotros, familiar, trabajo, estudio, etc. “Es por varias razones, todo lo que sube tiene tendencia a bajar. Uno no se quiere alejar tanto de sus orígenes, a menos que hayas vivido una pesadilla y la quieras dejar atrás, no es mi caso, yo no viví una pesadilla, pero más o menos regresas a tu lugar”.
Con el tiempo cambiamos, la vida nos juega unas cuantas malas pasadas y se lleva lo que creemos que nos identifica. En algunas páginas de internet y de revistas se ven textos sobre él y una imagen de su gata, no es de mostrarse mucho, eso es algo que con el tiempo comenzó a hacer con más frecuencia. “Básicamente quería ser invisible, siempre que me pedían fotos mías, yo mandaba la foto de mi gato, una de las cosas que a mí me gusta es la música, porque que es invisible. Claro con los años he tenido que ceder un poco y además mi principal herramienta de invisibilidad que era mi enorme pelo largo, se me cayó el pelo entonces ya no tenía cómo taparme la cara tampoco. Es así como uno va cediendo, uno no es el mismo toda la vida”, Esto pudiste contarlo tú y no usar la frase que te dijo en la entrevista sostiene Rafo con una sonrisa y acomodándose el gorro amarillo que tiene puesto.
Mala experiencia
Detrás de la letra del disco ‘No des esa entrevista’, existen unas cuantas decepciones con algunas notas y artículos que sacaron sobre él. Un poco incómodo se le nota con los gestos la forma en cómo cuenta lo que le desagrada. “Bueno hay esta horrible costumbre de preguntar mucho y luego editar, ¿no? Cuando te editan sale una cosa que ni siquiera dijiste, que ni siquiera piensas. Y si me ha pasado algunas veces, es una cosa muy desagradable, sencillamente que pongan la respuesta tal cual fue”. Una de las cosas que detesta es que no haya un diálogo, que la persona que entreviste solo se dedique a apuntar y a leer sus apuntes y no ver las expresiones que puede manifestar al emocionarse declaraciones que brinda.